el día de la boda

El día soñado se acerca y los nervios se intensifican más y más… Hemos organizado cada detalle con mucho esfuerzo, al parecer ya está todo listo. Sin embargo, la trayectoria que hemos recorrido hasta este punto ha traído consigo estrés y preocupación. Tememos por posibles errores, olvidos, faltas, etc. que puedan ocasionar que algo salga mal en la ceremonia de boda.

Si bien el estrés prenupcial es intenso, las novias debemos saber manejarlo para recibir el día con naturalidad, alegría y frescura. No podemos permitir que la ansiedad sea parte del gran día de nuestra boda, pues podría determinar el fracaso de la misma. Al relajarnos podremos disfrutar cada segundo.

Para reducir la tensión, he aquí algunos consejos:

– Asegurémonos de que los proveedores tienen todo ya preparado con una semana de anticipación. La última semana, debemos designar a alguien para que se encargue de contactarlos por coordinaciones de último minuto. Si contratamos a una planificadora de bodas, ésta lo hará, sino asignemos a una persona de confianza: familiar o amigo.

– Debido a que será un día largo y ajetreado, debemos estar preparadas. El día anterior, procuremos dormir bien; alimentarnos correctamente tanto los últimos días como el mismo día de la boda; y no saltearnos el desayuno ni el almuerzo, aunque no tengamos hambre. Por precaución, optemos por comidas fáciles de digerir. Asimismo, debemos ingerir suficiente líquido, de preferencia agua mineral (no gaseosa para evitar la hinchazón).

– Dos días antes como mínimo, preparar un kit de emergencia para llevar a la boda. Este deberá contener: aguja e hilo por si se descose algo, ropa interior y zapatos extras, lápiz labial, polvos compactos, toallitas húmedas, pastillas de menta, imperdibles, agua mineral y un snack por si nos da hambre. Todo puede pasar cuando uno está nerviosa, así que como dice el refrán “Más vale prevenir que lamentar”.

– En la medida de lo posible, coordinar para recibir los servicios de maquillaje y peinado en tu casa o en el lugar donde te vestirás. Asimismo, usar una blusa con botones que sea fácil de quitar, de manera que evitemos dañar el maquillaje y peinado.

– Coordinar con el fotógrafo oficial para que llegue temprano a este mismo lugar, dependiendo de en qué momento deseamos comenzar la sesión de fotos (puede ser incluso durante el maquillaje). Es importante también haberle entregado previamente una lista con las fotos que son especialmente importantes para ti y tu novio.

– Ese día se debe recibir el bouquet para que esté en el mejor estado posible a la hora de la ceremonia.

– Para evitar contratiempos por el tráfico, debemos salir camino a la boda con cierto tiempo de anticipación.

– A pesar de que queramos pasar tiempo con los invitados, no debemos olvidar compartir un momento a solas con nuestro ya esposo durante la recepción. Esto es importante pues los protagonistas de la boda somos los novios. Busquemos un ambiente tranquilo para recordarle cuánto lo amamos, contarle las emociones que nos provocó la boda y lo contentas que estamos por casarnos con él.

Finalmente, recordemos que es muy probable que alguno de los muchos detalles planeados para el día de nuestra boda no se dé. Sin embargo, debemos tener en cuenta que no todo lo que salga mal será notado por los asistentes, lo más probable es que solo lo notemos las novias. También es importante estar abiertas a la improvisación, pues muchas veces resulta mejor lo que no fue planeado.

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