anillos de boda dedo anular

La costumbre de intercambiar anillos en una boda tiene origen en épocas tan lejanas como en el Antiguo Egipto 2.000 años AC para quienes la forma circular del anillo representaba el infinito, una forma sin principio ni fin, como el amor.

Los griegos adoptaron esta costumbre y fueron quienes utilizaron el dedo anular para colocar dicha alianza porque pensaban que existía una vena que lo conectaba directamente al corazón.

Fueron los romanos fueron quienes hicieron que la tradición de llevar los aros de matrimonio llegara hasta nuestros días.

Si bien el anillo de compromiso se coloca en el dedo anular, ya que la tradición lo vincula con el corazón, existe una interpretación China mucho más romántica sobre donde nos colocamos el anillo de bodas.

Junta tus manos tocando cada dedo la yema del mismo dedo de la mano opuesta, exceptuando los dedos medios que uniremos por los nudillos.

Ahora, en esta posición, vamos a intentar separar los pulgares…

Se separan ¿cierto? Los pulgares representan a nuestros padres quienes no están destinados a vivir con nosotros toda la vida. Únelos de nuevo e intentemos ahora separar los dedos índices, que también se separan sin problemas. Estos representan a los hermanos y amigos quienes tienen destinos diferentes al nuestro. Únelos de nuevo.

Ahora toca el turno de intentar separar los meñiques, quienes efectivamente se alejaran sin problemas pues representan los hijos, quienes crecerán y harán su vida independiente a la nuestra. Une de nuevo los dedos y lo intentamos ahora con los dedos anulares… sepáralos… vamos…

¿Puedes?, ¿cuesta verdad? Quizás algo y con esfuerzo habrás logrado alejarlos pero no separarlos. La pareja esta destinada a estar unida a nosotros hasta el último día de nuestra vida, por eso no podemos separar estos dedos… y es por ese significado tan bonito que en este dedo nos corresponde llevar aro de matrimonio.

Ah sí, si intentas separar los dedos del medio lo lograrás, pero es absurdo (por eso se mantienen doblados) ya que nos representa a nosotros… y de ti mismo si que jamás podrás separarte.

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